Desde el inicio de Trufas Igual Escriche la sostenibilidad ha sido uno de los pilares sobre los que se sustenta nuestra trufa negra Tuber Melanosporum: se recoge de forma tradicional y no están en contacto con ningún químico porque no se utilizan en nuestros campos. Pero, ¿es importante apostar por valores ecológicos y sostenibles a la hora de elegir trufa negra?

En nuestra opinión, sí. 

En primer lugar, porque sabemos que mediante una producción respetuosa con el medio ambiente es posible frenar la degradación que sufre el suelo actualmente y asegurar así la sostenibilidad a largo plazo de los cultivos, y, por ende, de las trufas negras. En segundo lugar, porque permitirá que la agricultura sea eficiente, atendiendo así a la demanda de alimentos y, al mismo tiempo, reducirá el impacto ambiental y los costes asociados al consumo de recursos. Y, por último, porque queremos cumplir con las expectativas de nuestros clientes. El perfil de estos ha cambiado radicalmente durante los últimos años y la conciencia ecológica en el mercado de la trufa negra es una realidad. Nuestros clientes no tienen que preocuparse por cómo producimos trufa negra ya que apostamos por unos estándares de sostenibilidad que protegen el entorno natural y aseguran su trazabilidad.

El glifosato, la asignatura pendiente de la truficultura
Sin embargo, el mercado todavía tiene sus claroscuros y existen producciones en las que se sigue utilizando el glifosato. El glifosato es un herbicida de amplio espectro no selectivo, que puede ser absorbido por cualquier tipo de planta que entre en contacto con la sustancia, tal como explican en El Periódico. Normalmente es utilizado para eliminar las malas hierbas que pueden afectar al desarrollo de los monocultivos. Es por eso por lo que, si te fijas, en los campos que nos proveen de trufa negra, siempre encontrarás estas ‘’malas hierbas’’, señal de que nuestra trufa negra crece de forma natural y sin productos químicos que puedan adulterarla. El efecto de este herbicida es el siguiente: atrapa los micronutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas, dejándolos no disponibles para que ellas realicen su absorción a través de las raíces. Esto afecta indirectamente a las enzimas de los microorganismos del suelo (bacterias, hongos, actinomicetos, etc) generando toxicidad para ellos. Cabe destacar que estos son clave para el desarrollo de las plantas y sistemas agrícolas sostenibles.

Es decir, pese a que se desaconseja el uso del glifosato, hace apenas un mes la Comisión Europea (CE) aprobó renovar durante diez años la autorización para el uso de este herbicida -ya que los estados miembros no fueron capaces de lograr un acuerdo a favor o en contra-. A largo plazo, los expertos apuntan a sus consecuencias: efectos adversos sobre la salud humana y animal y el medio ambiente.

En Igual Escriche no dudamos: la truficultura debe encaminarse hacía su perspectiva más ecológica. Por eso, el cuidado del entorno natural se convierte en fundamental para asegurar que nuestras trufas negras ecológicas son de calidad.

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