Si bien la tecnología ha supuesto un valor positivo durante el proceso de recolección de trufas negras, muchos truficultores y truficultoras siguen utilizando las técnicas más tradicionales. No solo por el legado cultura que representan, sino también un enfoque más respetuoso con el medio ambiente. Es el caso de Igual Escriche en el que no solo la recolección se realiza de forma casi artesanal. También el proceso de lavado y venta de la trufa negra Tuber Melanosporum.

Durante siglos, la recolección de trufas negras se ha llevado a cabo de manera casi manual. Los truficultores, armados con la experiencia familiar y transmitida de generación en generación, utilizaban métodos tradicionales que implicaban el uso de perros adiestrados. Estos, especialmente entrenados para detectar el distintivo aroma de las trufas maduras, recorrían los bosques, explorando meticulosamente entre las raíces de los árboles. Allí donde las trufas crecen en simbiosis con las raíces de ciertas especies arbóreas. Y hacían un agujero allá donde sus compañeros caninos marcaban para poder extraerlas. En casos como el de esta empresa ubicada en Barracas, esta sigue siendo la realidad a día de hoy.

Con el avance de la tecnología, la recolección de trufas negras ha experimentado una transformación radical. La introducción de herramientas como drones, con cámaras infrarrojas y sensores de calor, ha permitido a los truficultores escanear extensas áreas forestales de manera eficiente. Así han identificado lugares donde las trufas son más propensas a crecer. Además, la utilización de dispositivos de mapeo tridimensional ha permitido mejorar la precisión en la localización de los hongos subterráneos, reduciendo así el tiempo y esfuerzo requerido para su recolección.

De esta forma, lo digital ha empezado a formar parte, cada vez más, de la truficultura actual para tratar de conseguir la mayor eficiencia dentro de la recolección y ha abierto nuevas posibilidades para el futuro de la truficultura. Quizá, el futuro más inmediato tendrá que ver con la inclusión de ciertas técnicas más relacionadas con lo digital que con lo tradicional, o, quizá no. Lo que sí es cierto, es que la retroalimentación de ambos métodos -el tradicional y el tecnológico- podrán ofrecer un equilibrio que proponga mejoras para ambos mundos y así garantizar una recolección sostenible y de alta calidad. 

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